martes, 5 de marzo de 2013

Des-cuento en poemas, al dos por uno, al dos por uno...



Ars Poetica

Una vez me dijeron:
"Escribes mierda, mejor escribe un diario, guárdalo y que nadie lo lea"
Y me dijeron
"Escribes de todo menos poesía",
no escribo poesía y no tengo un diario
pero no importa,
seguiré escribiendo mierda mientras tenga intestinos,
es mi mierda y son mis intestinos.

Maldito el día en que mis entrañas desaparezcan,
entonces tendré que escribir con el corazón
y esas entrañas
por mucho que lo sean,
suenan a miedo y cobardía,
a repique de campanas a medias,
espero no vomitar las tripas
pero si sucediera,
al menos podría seguir escribiendo.

No escribo pensando en el amor verdadero,
en el destino,
en la vida o en los académicos,
no escribo pensando en grandes premios
y en recitales amargados,
o en publicar un libro.

No lo hago para gente que aplaude sin apenas escuchar lo que digo,
no escribo para que me adulen con lengua de madera,
escribo pensando en mí y en mi poesía
en el fracaso y en el suicidio;
en Sócrates,
en Acuña,
en  Bukowski,
en Pavesse
quien me contó en secreto
“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”
escribo para mi propia muerte…
Construyo mi epitafio.


Escribo con Beethoven,
escucho su sordera que grita en silencio
“Tiene que ser, tiene que ser”.

Escribo para escapar del tedio,
para huir de la montaña
y postrarme en su sima,
bebiendo por las calles una botella de vino barato
entre vagos y maleantes
caminando,
como Cristo,
sobre  estiércol de peregrinos.

Siento la sequedad de mis manos y de mis letras
siento la vergüenza de mi cuerpo,
me desespero y me digo a solas
como siempre,
que mi poesía no es un rezo
que ya no me interesa la salvación;
es una oda al cinismo del Diógenes posmoderno
que deambula por el pueblo,
al que admiramos los perros
de quien seguimos fielmente su consejo.

Mis letras son de los parias con mal aliento,
mi poesía es para el analfabeto,
para el que se droga con cemento,
para el que escupe gargajos de sangre y fuego,

Hago poesía porque me dijeron que no puedo,
escribo porque Joyce me dijo maldiciendo
que para otra cosa,
no servía.

Buen día gente, inauguro el blog (por sugerencia de muchos) con un pequeño intento de poema que pretende seguir andando.



Andar,
con pasos de hormiga por el mundo,
comenzar en un sitio

andar

sin detenerse,
explorando,
dando vuelcos en el camino
errando
cerrando y abriendo puertas
cerrando abismos,
andar con paso de vagabundo,
persiguiendo nada
porque nada se tiene
en la cárcel del cuerpo ,
en la prisión del tiempo
donde la mente es un fruto maduro
que sortea las avenidas
el bullicio de las calles,
los semáforos en rojo y los siga
intermitentes

somos

peatones en el mundo,
caminantes
de pies ajados,
nómadas de rostros cansados.

Andar
en una noche sin luces de ciudad

somos

pescadores de estrellas,
náufragos de ilusiones y niñez
lanzando redes al mar gris
en una barca hecha de sueños
carnada,
caminando sobre el agua.

Volamos entre días iguales
con sus noches iguales
con sus vidas iguales
con sus alas rotas.
Andar
escondidos bajo la falda de un volcán
con pies de plomo,

somos

cicuta
la muerte que camina
andar
entre la maleza
entre la nieve
andar
por el barro
que se queda en nuestros pies.

Andar de canción antigua
entre el polvo y la ruina
entre la sombra y el esmog
por calles llenas de fantasmas
con pies descalzos
andar entre el polvo y la sombra
pues polvo y sombra

somos

viandantes de la otra realidad
                de sólo andar
 de solo andar.